La visión de la enfermera en los niños
Eva Mateo Carrera y Joaquín Tomás-Sábado

El objetivo de este trabajo fue conocer cuál es la percepción de los niños con respecto a la Enfermería. Participaron en el estudio 50 escolares de entre 9 y 11 años de un colegio público de la provincia de Barcelona. Los niños respondieron un cuestionario con cuatro preguntas con respuesta múltiple referidas a sus creencias sobre el trabajo de la enfermera y la importancia que para ellos supone. Asimismo, se les pidió que realizasen un dibujo representando un profesional de enfermería desarrollando su trabajo.
Los resultados muestran que los niños perciben la Enfermería como una profesión propia fundamentalmente del sexo femenino, subalterna y dedicada sobretodo a actividades técnicas, evidenciando la necesidad de una labor pedagógica, dirigida a los niños y a la sociedad en general, acerca de la realidad objetiva de la profesión enfermera y de su importancia en el contexto de la salud comunitaria.
Palabras Clave: Enfermería, Percepción, Niños

 
     
 

INTRODUCCIÓN
La figura del cuidador ha existido desde tiempos ancestrales, contemplándose ya como una necesidad incluso en las sociedades más primitivas, donde la mujer tiene el papel de cuidar de niños y ancianos. Cuando aparece la figura del curandero para dar explicación y tratamiento a las enfermedades, es una mujer la que colabora con él en la recolección y preparación de remedios y ungüentos y en el cuidado de los enfermos. Así pues, desde un principio, la madre-enfermera y el mago-sacerdote estuvieron unidos, evolucionando en el tiempo hacia las figuras de "suministrador de medicinas" y "cuidador"(1).

De alguna manera, esta subordinación del papel de la mujer cuidadora ha permanecido hasta nuestra época, donde, hasta los años setenta, se contempla que la labor de la enfermera es, básicamente, la de auxiliar al médico y la administración de medicamentos(2). Sin embargo, la incorporación en nuestro país de la Enfermería a la Universidad en el año 1977, constituyó un punto de inflexión en la visión de la labor enfermera, que experimentó y sigue experimentando un lento pero importante cambio, hasta convertirse en la profesión autónoma que pretendemos alcanzar.

No obstante, aunque es evidente que la Enfermería ha alcanzado cotas de autonomía y profesionalización difícilmente imaginables hace no muchos años, el reconocimiento de su función y la imagen que la sociedad en general tiene del profesional no ha tenido un desarrollo paralelo, constituyendo aún una asignatura pendiente.

Para Artigas(3), la imagen de la Enfermería ha estado condicionada tradicionalmente por la cuestión del género, lo que ha dado lugar a un paralelismo histórico entre la evolución de la mujer y el desarrollo de Enfermería. Esto explicaría muchas de las características que una enfermera debía presentar en el pasado: casta, pura, religiosa, discreta, etc., que eran fundamentalmente las cualidades que se exigían a la mujer de esa época.

La percepción se define como una representación particular que cada individuo hace de la realidad, que dependerá de sus experiencias anteriores, de su herencia biológica y de la información recibida(4). Según esto, la percepción que una persona elabore acerca de la profesión enfermera estará condicionada por sus vivencias personales, por la información que percibe a través de distintos canales de comunicación y por sistemas moduladores internos que actuarán en función de sus valores, creencias, estructura de personalidad, etc.

La percepción que la sociedad tiene de los profesionales de enfermería y de la labor que desarrollan, ha sido objeto de numerosos estudios empíricos. En esta línea, Martínez(5) propone que la causa de que la visión social de la enfermera no sea la adecuada estaría en el hecho de que los propios profesionales no tienen una identidad profesional claramente definida ni son suficientemente conscientes de su poder como proveedores de cuidados, lo que se traduce en una incapacidad para transmitir a la sociedad una visión realista. Oguisso et al(6), por su parte, en un trabajo realizado con estudiantes de enfermería con respecto a sus actitudes personales ante su futura profesión, encuentran que un 25% de los estudiantes todavía percibía la enfermería como una profesión mecánica, manual y sacrificada, con una visión científica limitada y con escaso reconocimiento social.

Asimismo, Montes(7) analiza el entorno social de la enfermería a dos niveles: usuarios y organizaciones mediáticas. Su conclusión es que los usuarios, tras tanto cambio, desconocen la función de la enfermera y su importancia, por lo tanto sólo agradecen su presencia y compañía, mientras que el resto de los méritos los atribuyen a los médicos. De las organizaciones mediáticas, concluye tras su estudio, que, aunque la imagen de enfermería va cambiando lentamente, en muchas ocasiones sigue siendo eminentemente femenina, a medio camino entre la chacha, la azafata y la "señorita para todo". Para su vulgarización han contribuido, entre otros, los medios de comunicación: películas, radio, anuncio y prensa, con una percepción de la enfermera fundamentalmente de gente sumisa, gente a la que se les grita, representada por objetos sexuales, actividades delictivas, distantes de los pacientes, etc.

Un aspecto particularmente interesante de esta cuestión es el referido a la percepción que los niños tienen con respecto a la enfermera. Los estudios realizados en este ámbito ponen de manifiesto que los niños tienen, en general, una imagen positiva de la profesión y la ven como una opción de carrera atractiva para elegir en el futuro(8) y que sus opiniones son capaces de ofrecer valiosas ideas para aplicar en el desarrollo de la enfermería pediátrica(9).

En esta línea, Slusarskan et al(10) utilizaron el dibujo como herramienta en su estudio sobre la visión que los niños tienen de Enfermería, concluyendo que, debido al rico contenido de los dibujos, las percepciones que de ellos se derivan deberían ser de utilidad, no sólo para las enfermeras que se dedican al cuidado de niños, sino también en la formación profesional, para una mejor preparación de los estudiantes.

No cabe duda de que estamos viviendo un período de transición que, por lo que respecta a la Enfermería, confiamos nos conduzca, por fin, al desarrollo de una profesión plenamente autónoma. Sin embargo, da la sensación de que esta evolución no va pareja con la percepción que de ella tiene la sociedad. Conscientes de que las nuevas generaciones son el futuro y constituyen la esperanza de un cambio significativo en la sociedad con respecto a la consideración de la Enfermería, los objetivos de este trabajo son profundizar en el conocimiento de la percepción que los niños tienen de la profesión, mediante el análisis de las respuestas de una muestra de escolares de 9 a 11 años, a un cuestionario donde se valora la importancia y status que para ellos supone la enfermera, a la vez que se les pide que realicen un dibujo de un profesional desarrollando su labor.

MÉTODO

Sujetos
Para la realización del estudio se utilizó una muestra incidental de 50 niños de las clases de 5º y 6º de Educación General Básica de un colegio público de la provincia de Barcelona. Todos los niños tenían una edad comprendida entre los 9 y los 11 años.

Instrumento
Se pidió a los niños que respondiesen a un cuestionario que contenía, además de los datos sobre el sexo y la edad, cuatro preguntas con opción de respuesta múltiple, sobre:

- El status social que le conceden a enfermería. Dando una puntuación del 1 al 10 a un grupo de profesiones, según la importancia social que les merecían.
- Actividades que realiza la enfermero/a, mediante el marcado de las casillas correspondientes.
- Trabajos donde puede actuar enfermería, también asignado marcando las correspondientes opciones.
- Sexo que creen que es propio de los profesionales de enfermería.

Asimismo, se les solicitó que realizasen en la parte de atrás del cuestionario un dibujo que representase a un profesional de enfermería en el desarrollo de su trabajo.

Procedimiento
El cuestionario se pasó en las propias aulas de clase de los niños, contando previamente con la autorización de la Dirección del centro y la colaboración directa de las profesoras de las dos clases.

Los datos obtenidos fueron tabulados y analizados estadísticamente mediante el paquete estadístico SPSS 13.0 para Windows. Se realizó también un análisis cualitativo de los aspectos más relevantes de los dibujos.

RESULTADOS
De los 50 escolares que respondieron el cuestionario 30 (60%) eran niñas y los restantes 20 (40%) niños, con una edad media de 10,36 (DT = 0,60) años.

La tabla 1 contiene el porcentaje de respuestas para cada una de las opciones de cero a diez, sobre el status social que los encuestados le conceden a las distintas profesiones propuestas. Los encuestados han concedido la mayor puntuación al médico en un 62%, es decir 31 niños le han puesto un 10 en su escala de importancia, la menor puntuación se la ha llevado el informático, que tiene menor número de notas altas (6-10) que de notas bajas (0-5), obteniendo su máximo porcentaje en el 5 con un 20% del los votantes.

Por lo que respecta a Enfermería, puede observarse que, aunque es la tercera profesión, después de médico y maestro, con mayor porcentaje de calificaciones máximas, también es una de las profesiones que obtiene notas más bajas, con un 4% de niños que la han calificado con un 1.
TABLA 1. Distribución según escala de puntuación que del 1-10 conceden a la profesión por su importancia social.
Porcentaje de puntuación (%)

Profesiones
0
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
Psicólogo
0
6
2
2
8
6
4
14
22
12
24
Médico
0
0
2
0
2
4
2
0
8
20
62
Maestro
0
0
0
2
2
2
4
2
10
20
58
Enfermera
0
4
0
0
0
6
0
6
6
22
56
Dentista
0
0
2
4
0
6
8
10
8
24
38
Abogado
0
2
2
6
6
6
6
10
8
20
34
Informático
0
4
10
2
6
20
6
16
12
10
14
Matemático
2
10
6
2
4
10
14
6
10
14
22

La tabla 2 contiene las respuestas de los niños con respecto a las actividades que realiza enfermería. Como puede observarse, la actividad considerada por el mayor número de niños (el 92%) es la de poner vacunas, seguida por sacar sangre (90%) y ayudar al médico (80%). Por el contrario, las actividades menos consideradas fueron la de investigar sobre nuevas técnicas (30%) y educar sobre hábitos saludables (60%).
TABLA 2. Distribución de las respuestas de los niños a las actividades que creen que Enfermería realiza
Actividades
Frecuencia
Porcentaje
Sacar sangre
45
90%
Poner vacunas
46
92%
Ayudar al médico
40
80%
Educar sobre hábitos saludables
30
60%
Investigar nuevas técnicas
15
30%
Todas
10
20%

En la tabla 3 se recogen las opiniones de los niños en relación al lugar donde trabaja la enfermera. El porcentaje más alto (98%) corresponde al hospital, seguido de la residencia para gente mayor (62%), la consulta propia (46%) y el balneario (8%). Únicamente dos niños consideraron como propios de enfermería todos los ámbitos expuestos.
TABLA 3. Respuestas de los niños sobre el lugar de trabajo de la enfermera
Lugar de Trabajo
Frecuencia
Porcentaje
Hospital

49

98%
Consulta propia
23
46%
Residencia para gente mayor
31
62%
Balneario
4
8%
Todas
2
4%


Por lo que respecta a la última pregunta del cuestionario, referida al sexo del profesional de enfermería, señalar que 43 niños (86%) consideraron que enfermería era una profesión de hombres y mujeres, frente a siete (14%) para quienes sólo es profesión de mujeres. Ninguno de los niños consideró la profesión como sólo de hombres.

Análisis de los dibujos
En el análisis de los dibujos realizados por los 50 niños del profesional de enfermería realizando su trabajo encontramos diferentes aspectos a destacar. El primero de ellos se refiere a los objetos que aparece sosteniendo la enfermera en los dibujos. Llama la atención que en un 74% de los casos se encuentre una jeringa con aguja, relacionando así la enfermería con utensilios para la vacunación, extracción de muestras o medicación intravenosa, intramuscular o subcutánea. Los demás objetos dibujados representan entre todos ellos un 26% del total, siendo un 8% el dibujo del fonendoscopio, un 5% para el esfingomanómetro, báscula y el suero y, por último, un 3% de los bocetos con la enfermera sosteniendo la medicación.

Otro aspecto interesante de los dibujos es el referido a los diferentes aspectos del vestuario que imaginaron los niños. Destaca en un 34% de los dibujos la aparición de la cofia, la bata en un 20% de los casos y la ausencia de uniforme en un 23%.

Un tercer aspecto considerado en los dibujos realizados por los niños es la relación o actividad que realiza la enfermera con el paciente. Se ha observado que en un 67% de los casos la enfermera se encuentra realizando técnicas: vacunando, midiendo y pesando, poniendo medicación, etc. Por otra parte, un 12% de los niños han dibujado a la enfermera simplemente acompañando al paciente y un 13% realizando relación de ayuda, es decir, en actitud empática hacia el paciente, preocupándose por el estado de ánimo, etc., según se deduce del texto que, en algunos casos, acompaña al dibujo. Por último, encontramos que en un 8% de los dibujos aparece la enfermera ayudando al médico: entregándole material sanitario (jeringas, etc.) o simplemente acompañándole. También cabe señalar, en cuanto a la relación que mantiene enfermería con el paciente, que en 4 casos encontramos a la enfermera riéndose mientras realiza una técnica y el paciente lo pasa mal.

A destacar también, por último, que en el 96% de los dibujos aparece una enfermera con elementos típicos femeninos bien diferenciados: pelo largo, falda, tacones, etc., mientras que sólo 2 de los participantes han dibujado un profesional masculino.



DISCUSIÓN
Los resultados de este trabajo ponen de manifiesto que la percepción de los niños de la Enfermería no difiere demasiado, en general, de la del resto de la sociedad. Según se deduce de los datos obtenidos, la imagen que tienen de la enfermería, es, básicamente, la de una profesión con un status inferior al del médico, que desarrolla unas actividades centradas en las técnicas (sobre todo relacionadas con jeringas) y con un ámbito de trabajo limitado fundamentalmente a la consulta o al hospital. En cuanto a las connotaciones genéricas, aunque la opinión mayoritaria es que la enfermería puede ser una profesión tanto de mujeres como de hombres, es evidente, según se desprende del análisis cualitativo de los dibujos, que, realmente, atribuyen la profesión a la mujer.

Estos resultados concuerdan, básicamente, con los obtenidos por Hernández(11) en una amplia muestra de sujetos cubanos, quienes sitúan el estatus social de la enfermera por debajo del médico y del maestro. Hay que señalar, sin embargo, que en nuestro estudio, aunque el 80% de los encuestados opinaron que una de las actividades de enfermería era ayudar al médico, ninguno opinó que esa era su única actividad, contrastando con los datos presentados por Martínez(12) donde un 77% de los sujetos participantes afirmaban que "las enfermeras sólo hacen lo que les manda el médico".

No obstante, las conclusiones que pueden extraerse del análisis de los dibujos son bastante diferentes de las aportadas por otros autores, que también utilizaron el dibujo de niños como herramienta de investigación en otros ámbitos culturales. Así, por ejemplo, Slusarska et al(10), en una muestra de niños polacos, observan que los niños centran sus dibujos en actividades de enfermería no relacionadas directamente con las técnicas. En un trabajo similar desarrollado con niños jordanos, Al-Ma'aitah y Gharaibeh(8) concluyen que los dibujos reflejan una imagen positiva y muy bien valorada de la enfermera. Es evidente que en nuestro estudio no podemos concluir que nuestros niños tienen una visión positiva de la enfermería que se corresponda con la realidad, sino más bien una percepción negativa y de bajo valor social, una visión distorsionada por los medios de comunicación y por la falta de conocimientos verídicos respecto de la profesión.

De alguna manera, los resultados del estudio son un reflejo del escaso reconocimiento social que la enfermería aún tiene en la actualidad y de que se está educando a las nuevas generaciones en esta misma línea. Es innegable que el hecho de que enfermería haya sido una profesión tradicionalmente femenina ha dado lugar a unas condiciones económicas y sociales inadecuadamente bajas. Incluso actualmente, aunque durante los últimos años se ha producido un aumento significativo del número de varones en la profesión, todavía representan menos del 2%(13). En este sentido, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconoce que el valor relativo y el grado de remuneración atribuidos a una determinada ocupación parece estar influido todavía por el predominio de mujeres en esa ocupación(14).

La solución para un futuro mejor de la profesión enfermera parece venir proporcionada por dos factores: uno interno, el autoreconocimiento, como actitud necesaria para conseguir el reconocimiento de todos; y otro externo, el propio reconocimiento social. No obstante, para conseguir éste, es necesario especificar la aportación social de la enfermería y difundir eficazmente el servicio enfermero(3). En este proceso, debe contemplarse la educación como elemento clave para el cambio, no sólo de los niños, sino la sociedad en general. Una educación basada en la realidad objetiva de lo que es, lo que hace, y lo que supone para la salud de la comunidad el profesional de enfermería.

Hacemos nuestra la reflexión de Hernández et al(11) en el sentido de que "la imagen ideal de la enfermería del futuro parece requerir una combinación especial del viejo y cálido espíritu de Florence Nightingale con las nuevas habilidades profesionales. Nuestro símbolo de la lámpara de la enfermera quizás pueda servir todavía a su propósito, si el personal de enfermería puede lograr combinar la luz (habilidades profesionales), con la calidez que esta irradia (respuesta personal de ayuda)".

 
     
  BIBLIOGRAFIA
1.Marín C, Martínez ML. Historia de la Enfermería. Evolución histórica del Cuidado Enfermero. Madrid: Harcourt; 2001.
2.Decreto 2319/69 de “competencias profesionales”. Boletín del Estado, 17 de Noviembre de 1960.
3.Artigas B. La aportación enfermera al cuidado de la salud de la comunidad. Metas 1998; 7: 44-51.
4.King IM. King’s theory of goal attainment in practice. Nurs Sci Quarterly 1997; 10: 180-185.
5.Martínez JR. Enfermería, sencillamente complicado. Rol Enf 2005; 28: 15- 24.
6.Oguisso T, Selki LK, Araujo GL, Shibuya CA, Speciale C, Trovo MM. Nursing: idealism and realism. Perspectives of nursing students on the nursing profession. Rev Esc Enferm USP 2001; 35: 271-81.
7.Montes JF. La enfermería, una breve aproximación sociológica. Desde, dónde y hacia dónde. Cultura de los Cuidados 2002; 11: 30-39.
8.Al-Ma’aitah R, Gharaibeh M. Perceptions of Jordanian children about nurses. Pediatr Nurs 1996; 22: 126-9.
9.Pelander T., Leino-Kilpi H. Quality in pediatric nursing care: children’s expectations. Issues Compr Pediatr Nurs 2004; 27:139-51.
10. Slusarskan B, Krajewska-Kulak E, Zarzycka D. Children’s perceptions of the nursing profession in Poland. Nurse Educ Today 2004; 24: 521-9.
11. Hernández LL, Rodríguez M E, Jiménez M, Rangel F. Imagen social de la enfermería. Rev Cubana Enfermer 2002; 18: 26-33.
12. Martínez JR. Enfermería: Opina la Sociedad. Enferm Científ 1996; 170- 171:4-8.
13. Organización Mundial de la Salud. El contexto del ejercicio de la Enfermería. En: El ejercicio de la enfermería. Ginebra: OMS; 1996. P. 13.
14. Bienestar social y económico de las enfermeras. Declaración de posición del CIE. Página WWW. [http://www.icn.ch/pssewsp.htm]. 17 de octubre de 2005.
 
 

Eva Mateo Carrera. Alumna 3er Curs Escola Universitària d'Infermeria Gimbernat. Sant Cugat del Vallès, Barcelona
Joaquín Tomás-Sábado. Professor titular Escola Universitària d'Infermeria Gimbernat. Sant Cugat del Vallès, Barcelona