VIDA EN EL AULA |
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| Ruy Majuelos, Cisco Duch, Maria Roma, Marta Torrón, Blanca del Hoyo, Ana Costantea, Jon Arraiza. ruymiguel.majuelos@uvic.cat : Escola Universitària de Ciències de la Salut. Universitat de Vic | |||
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El texto que presentamos a continuación es fruto de un cine-foro, sobre el reportaje Las alas de la vida, que elaboramos algunos estudiantes en el marco de los seminarios de ética, que se hacen en la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud de la Universidad de Vic.
Que bonito sería despedirnos de la vida de un familiar o amigo querido en un lugar agradable donde todo el mundo estuviera cómodo. Que sincero y natural llorar nuestra pérdida a su lado, rodeándolo todos los que lo amamos y agradeciéndole aquello positivo que nos deja. Sin dramatismos exagerados, donde a los niños se los dejara jugar, donde no reinara el silencio y donde todos los colores fueran bienvenidos.
¿Podríamos dar alegría a una situación de pérdida tan sentida? Quizás parece demasiado bonito, o por lo menos, bastante impensable teniendo en cuenta la tendencia habitual a eludir una actitud positiva ante estas situaciones. Resulta complicado percibir entre la gente de nuestro ámbito sociocultural, una postura relajada ante la certeza implacable del hecho de morir. Parece como si en algún momento hubiéramos desterrado la muerte fuera de la vida, cuándo de hecho, y por mucho miedo que nos dé, no es más que las dos caras de una misma moneda o la pareja de un mismo baile ... La película documental Las alas de la vida nos da pie a sumergirnos en este tema: Carlos Cristos, el protagonista, sufre una enfermedad neurodegenerativa, invalidante y mortal denominada Atrofia Sistémica Múltiplo (A.M.S) que avanza provocándole una pérdida constante y progresiva de su funcionalidad y autonomía física, sin embargo, que mantiene íntegra su capacidad cognitiva. No se conoce ningún tratamiento curativo y el único pronóstico es la degradación física hasta la muerte. Cristo y su entorno más próximo sorprenden con su manera de afrontar la finitud, en este caso, inminente e inevitable. Para el protagonista tanto la experiencia profesional de médico y el conocimiento que tiene, como otros factores de orden económico, ambientales, sociales y espirituales, parecen jugar un papel muy favorable en la vivencia de este largo proceso de final de vida. El hecho de disponer de estos factores favorables quizás no soluciona directamente ninguna situación difícil, pero sí que puedan ser herramientas que cada persona puede utilizar para aliviar su padecimiento en esta vida. Desde todos los ámbitos profesionales es importante educar y potenciar los recursos personales, ya sean espirituales o de otros tipos, pensando siempre en la muerte como un impulso para vivir más intensamente cada día. Las alas de la vida es un reportaje sobre la muerte, pero lleno de vida, muy recomendable para reflexionar entorno una de las cuestiones más fundamentales de nuestra existencia: como afrontar la muerte propia y la muerte de los otros. |
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